Candidiasis Intestinal

La Cándida Albicans es una especie de levadura. En su entorno equilibrado (ecosistema intestinal no perturbado)  es útil porque permite metabolizar los últimos desechos de la digestión principalmente a nivel del colon. Sin embargo, en caso de un desequilibrio de la flora intestinal, se sobredesarrolla observándose una disminución de las principales cepas de la flora dominante: Bifidobacterias y Lactobacilos.

La candidiasis digestiva es ciertamente la más difícil de diagnosticar porque se desarrolla en silencio durante numerosos años con síntomas clínicos banales tales como molestia o dolor intestinal, borborigmos (rugidos gastrointestinales), meteorismo, emisión de ventosidades en general poco olorosas, diarrea y/o estreñimiento. Pocos exámenes biológicos son fiables. Los exámenes micológicos delas heces, la búsqueda de anticuerpos no suelen ser determinantes y aportar los resultados esperados en el diagnostico

Factores de predisposición a la candidiasis

Sus principales factores de predisposición están asociados a un desequilibrio de la flora bacteriana normal. La alimentación moderna al privilegiar los aportes en azucares prepara a nuestro organismo a su debilitamiento y al terreno de la precandidiasis. La toma de medicamentos es también un factor que predispone a la candidiasis. Ya que la toma de antibióticos de amplio espectro favorece un desequilibrio de la flora bacteriana normal.
Deficiencias nutricionales diversas, como las deficiencias en hierro, en ácido fólico han sido igualmente asociados a la patogénesis de ciertas candidiasis.
Asimismo se debe constatar que hay múltiples aspectos aún desconocidos que pueden manifestar los síntomas que dan fe del desarrollo excesivo de nuestro micro champiñón! La cándida tiene la capacidad extraordinaria de multiplicarse a la velocidad de 400.000 por minuto, su supervivencia se base sobre una búsqueda permanente e invasiva de su metabolito energético que es el azúcar, desencadenando en el anfitrión señales de hipoglucemia y compulsiones por lo dulce.

La Candidiasis y las Intolerancias Alimentarias

A través de la alteración y de la perdida de integridad de la mucosa intestinal favorecida por la cándida, la mucosa dejara pasar intrusos (alimentos parcialmente digeridos, hongos, toxinas) que van a llegar a la sangre sin haber sido reconocidos por el sistema defensivo. Este va a reaccionar, no solamente liberando anticuerpos (IgG), pero también activando su memoria.

A continuación, el consumo regular de este antígeno (alimento) va a producir una cascada de reacciones implicando la deposición, en los tejidos, de complejos inmunes que representan los desechos de esta batalla anticuerpos (IgG) y antígeno (alimentos). La acumulación de estos desechos se producirá en todo el organismo y contribuirá al desencadenamiento de numerosas patologías inflamatorias o intolerancias alimentarias.

Medios naturales para luchar contra este invasor

En primer lugar, ante cualquier sospecha de candidiasis crónica en un paciente, se debe buscar los factores desencadenantes y si es posible retirarlos:
“La Corrección de la alimentación es uno de los aspectos más importantes del tratamiento de fondo de la candidiasis crónica.”
El paciente debe comprender que debe matar de hambre a la cándida que le invade.
Para ello es imperativo proponer un régimen sin azúcar refinada y sin otros azucares como la fructosa (mermeladas), los jugos de fruta, la miel, pues la cándida se desarrolla en un medio rico en azúcar.
Proscribir igualmente los almidones de cereales ricos en maltosa como la cebada y el arroz, todos los productos que contengan levaduras (bebidas alcohólicas (vino, sidra, cerveza), panificados, levadura química, quesos, yogurt, frutos secos y productos ahumados). Deben evitarse los productos que contengan lactosa (leche y bebidas lácteas).

Se aconseja interrumpir en caso de sospecha de permeabilidad intestinal los alimentos y los cereales que contengan gluten (Trigo, Cebada, Avena, Centeno) porque esta sustancia reagrupa una mezcla de proteínas que provoca intolerancias y reacciones fisiológicas ocultas (astenia, anemia ferropénica, trastornos digestivos, Inflamación intestinal).

Los otros alimentos pueden ser consumidos libremente, incluidas las verduras, los alimentos proveedores de proteínas (legumbres, carne, pollo, pescado). Ciertas frutas están permitidas: manzanas, cerezas y todas las frutas que contengan carozo.
El desequilibrio de la flora intestinal debe ser tratado e iniciado al mismo tiempo que el tratamiento antifúngico natural. El aporte de un simbiótico (prebióticos y probióticos) debe ser propuesto al paciente así como sustancias naturales activas en la regeneración y el fortalecimiento de la mucosa intestinal, sustancias necesarias para que la mucosa intestinal recupere su integridad.

En ciertos casos, el tratamiento debe ser seguido durante numerosos meses sobre la clínica y las sensaciones de bienestar del paciente.

El objetivo de este tratamiento no es la desaparición de la cándida pero si recuperar el equilibrio del ecosistema intestinal donde la cándida vivirá en buena armonía y equilibrio con las otras bacterias de la flora digestiva. La candidiasis intestinal es una de las forma más de representación de una infección por el hongo “Cándida albicans”. Esta infección surge cuando existe una proliferación masiva de las Cándidas que habitan en el intestino. Sus principales síntomas son el estreñimiento o diarrea, indigestión, hinchazón e intolerancias a distintos alimentos. A nivel sistémico la candidiasis intestinal puede producir fatiga, pérdida de peso e irritabilidad.

El proceso por el cual se gesta la candidiasis intestinal, se sucede cuando por diversas razones el equilibrio del “ecosistema” microbiano intestinal se ve alterado y puede favorecerse el desarrollo de especies patógenas, como el hongo “cándida albicans”. Una vez que la cándida muta y se extiende, perfora la membrana mucosa fijándose a ella por medio de hifas (a modo de raíz). Esta perforación de la membrana mucosa y la variación de la composición cualitativa y cuantitativa de la microflora, es el inicio de una cascada de acontecimientos que terminan por formar una especie de retroalimentación patológica y como consecuencia desarrollan la candidiasis intestinal.

Hay literalmente miles de millones de bacterias que viven en el tracto digestivo y forman lo que se denomina microflora. Estas bacterias generalmente juegan un papel de apoyo para la salud del colon, ayudando a sintetizar vitaminas, degradar toxinas y producir antibióticos naturales. La Cándida, un hongo tipo levadura, normalmente habita en el intestino en pequeñas cantidades, pero si a estos organismos se les permite crecer sin control, se altera el equilibrio armónico entre la levadura y las bacterias dando lugar a la candidiasis intestinal.

Esto no sólo puede causar problemas como crecimiento excesivo de infecciones vaginales y candidiasis oral, sino que la Cándida puede liberar subproductos que son absorbidos en el torrente sanguíneo y pueden extenderse a muchas zonas del organismo. Luego pueden ocurrir varios síntomas cuando el sistema inmune intenta hacer frente a estas moléculas extrañas. Como resultado, la candidiasis intestinal puede ser una causa subyacente de un problema crónico de salud difícil de diagnosticar.


Candidiasis intestinal crónica

Sin duda la candidiasis intestinal crónica es, de todas las proliferaciones de esta infección, la de consecuencias más graves o peligrosas. Cuando este hongo se activa puede desarrollarse en diferentes zonas del organismo y tener consecuencias indeseables.
En la candidiasis intestinal crónica, el hongo penetra en la mucosa intestinal, permitiendo que se filtren toxinas y desechos metabólicos al torrente sanguíneo, lo que genera y produce una alteración del sistema inmunitario. La candidiasis intestinal crónica puede provocar diferentes desequilibrios sistémicos u hormonales que afectan el ciclo menstrual, tiroideo e insulínico o activan estados prolongados de estrés y depresión.
Además, la candidiasis intestinal crónica puede ser causa importante de sensibilidades alimenticias, ya que permite que proteínas mal digeridas de los alimentos se filtren a la sangre provocando la reacción de los glóbulos blancos. Las principales causas que determinan problemas de o activan candidiasis intestinal crónica son: Exceso de azúcar o carbohidratos refinados en la dieta, deficiente ingesta de nutrientes esenciales, uso prolongado de antibióticos, corticoides o anticonceptivos, estrés continuo, estados de sistema inmune deprimido, entre otros.


Los síntomas comunes del síndrome de la candidiasis intestinal son:

  • Generales: Fatiga crónica o malestar, antojos de dulce
  • Sistema gastrointestinal: Candidiasis, distensión abdominal, gases, cólicos intestinales, picor, diarrea y estreñimiento
  • Sistema genitourinario: Infecciones vaginales frecuentes, infecciones de vejiga
  • Sistema hormonal: Irregularidades menstruales, disminución de la libido
  • Sistema nervioso: Depresión, irritabilidad, dificultad para concentrarse
  • Sistema inmunológico: Alergias, sensibilidad química, baja resistencia a las infecciones

Varios factores aumentan el riesgo de crecimiento excesivo de la levadura, como:

  • Uso repetido de antibióticos y/o esteroides
  • Estrés crónico
  • Dieta alta en harinas y azúcares simples
  • Alcohol
  • Uso de anticonceptivos orales
  • Diabetes
  • Hipotiroidismo
  • Sistema inmunológico debilitado

Las pruebas de laboratorio no garantizan un diagnóstico fiable de una candidiasis intestinal. La mayoría de las células de Cándida se adhieren a la pared de la mucosa intestinal, por lo cual es difícil que aparezcan en análisis de heces y, en algunos casos, muchas de estas células mueren mientras el espécimen se transporta o durante la espera del análisis.
Es importante no descartar la enfermedad de candidiasis intestinal sólo por el hecho de que las pruebas de laboratorio resultan negativas. Es mejor basar el diagnóstico en una evaluación detallada del paciente: síntomas, historial clínico, análisis de su dieta, etc.


Tratamiento

El éxito del tratamiento de la candidiasis intestinal requiere un planteamiento integral que implique la reducción de factores de riesgo para el crecimiento excesivo de Cándidas, mejorar la función inmune, mejorar la digestión y la eliminación, apoyar a la función hepática e inhibir el crecimiento de Cándidas.

El protocolo que generalmente se usa tiene tres componentes:

  1. El primero es una dieta que, básicamente, mata de hambre a la levadura eliminando el principal combustible, los azúcares
  2. El segundo consiste en ingerir bacterias beneficiosas como los lactobacilos y las bifidobacterias ya que compiten por el espacio con la levadura y reequilibran la microflora
  3. El tercer componente son sustancias anti-hongos que maten la levadura

El componente dietético de este programa es muy importante, ya que la levadura se alimenta de hidratos de carbono.
Los alimentos recomendados para esta dieta son más altos en proteínas y grasas "buenas", como huevos, pescado, pollo, pavo, marisco, tofu, nueces y semillas, verduras sin almidón y yogur de vaca o de cabra con cultivos vivos. Un punto importante a tener en cuenta es que con el tratamiento inicial, se pueden experimentar síntomas como que la levadura empieza a "morir". Algunos de estos organismos son reabsorbidos por la circulación sanguínea, aumentando la carga que el hígado debe filtrar y desintoxicar. Los pacientes suelen experimentar reacciones a corto plazo de este decrecimiento, como dolores de cabeza, hinchazón abdominal muscular y dolores articulares, o fatiga. Tampoco se pueden tener antojos de alimentos con levadura alimento, como dulces, pan y el alcohol.


En general, los alimentos están restringidos son los carbohidratos (azúcar), aunque también se restringen otros alimentos. Estas modificaciones en la dieta deben llevarse a cabo durante 2-4 semanas para poder evaluar la respuesta. El seguimiento de las modificaciones se hace de forma individual.

  • Frutas y Jugos de frutas: contienen fructosa, un azúcar
  • Leche y productos lácteos (queso, requesón, queso fresco, etc): contienen lactosa, un azúcar (el yogur, aunque es un producto lácteo, está prácticamente desprovisto de lactosa, por lo que es aceptable, a menos que esté presente una alergia a los lácteos)
  • Granos: Aunque son hidratos de carbono complejos, se dividen en azúcares simples
  • Legumbres: Alto contenido de proteínas, pero también de carbohidratos complejos. Se recomienda sólo en pequeñas cantidades (no más de 1 taza por día)
  • Verduras con almidón (papa): Se descomponen en azúcares simples
  • Setas: los hongos puede tener una reacción cruzada con la Cándida
  • Levaduras y alimentos fermentados: Pueden provocar síntomas debido a las similitudes con la levadura Cándida o pueden actuar como alimento para la Cándida
  • Edulcorantes: Fuente de combustible favorito de la Cándida (salvo la estevia)
  • Alcohol: Un azúcar y fuente de combustible para la Cándida
  • Alérgenos alimentarios conocidos: Aumentan la permeabilidad gastrointestinal y debilitan aún más el sistema inmunológico, lo que facilita un ambiente más propicio para la levadura Cándida.
Last modified onMiércoles, 11 Noviembre 2015 17:10
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